Disciplina
mental y física. Así afirman las personas que practican el Muay Thai. ¿Pero
acaso todas las artes marciales no implican ambos ámbitos? ¿Qué tiene de
especial esta técnica en específico? ¿De dónde viene? Un amigo y su historia,
Wikipedia, videos en Youtube y la poca cultura que tengo de estas artes sirven
de fuentes completamente inadecuadas para redactar un documento de alto
contenido informático. No los llevaré por el maravilloso mundo del Muay Thai,
algo de verdad les contaré, pero para el resto entren a Google. Unas pocas
luces es todo lo que tengo para ofrecer.
El
Muay Thai viene de, como su nombre casi lo revela, de Tailandia. Comenzó su
popularidad local en el siglo XVI, pero es en el siglo XX donde tuvo
reconocimiento internacional. Se dice que es el deporte de las 8 extremidades a
diferencia del Box que es de 2 (puños) y de muchas otras disciplinas que son de
solo 4 (manos y pies). Aquí se utilizan, además de los pies y manos, los codos,
canillas y rodillas. Las matemáticas no suman, pero así se llama.
Automáticamente pensé en un pulpo. Este animal y los luchadores tienen algo en
común: ambos son una máquina para matar.
Nunca
me he peleado, pero creo poder aguantar una persona que solo me ataque con sus
puños, si de ahí decide incluir el resto de su cuerpo quedaría bizco y solo
podría hacerme bolita en el suelo esperando a que se vaya como lo haría un
animal salvaje al ver a su presa completamente inerte. No tendría ni una
oportunidad de sobrevivir. Estos desgraciados golpean con una furia brutal.
Deben de tener como ejercicio mental imaginarse a su suegra en lugar de su
contrincante.
Me
dispuse a ver un video de peleas de Muay Thai para instruirme un poco más en el
tema. Siempre escucho música clásica
para concentrarme y escribir. Debo de
decir que un vals de Strauss y esto va muy bien junto. De pronto la pelea
adopta una imagen poética donde la rudeza y la violencia se convierten en un tosco
baile de cortejo. Es interesante como un ingrediente como la música puede des contextualizar lo que estamos viendo transformándolo en una experiencia
completamente diferente. Creo que hasta los pacifistas disfrutarían de una
mezcla así.
Todo
arte de este tipo comienza con un ritual. Este tiene uno muy curioso. Realizan
una especie de danza que supuestamente ahuyenta a los malos espíritus y los
pone en contacto con los maestros ancestrales de este tipo de lucha. Los
maestros están bien muertos hace Dios sabe cuánto. Supongo que su danza es una
especie de Quija que realizan con el cuerpo. Sería interesante verlo. De todos
modos, buen intento. De hecho hay que admirar la relación que buscan con lo
sagrado y lo antiguo antes de empezar el desmadre de golpes, patadas, gritos de
furia y ojos morados que no tienen nada de sagrado ni antiguo. Una patada en
las pelotas es lo mismo en aquel entonces y ahora. Debo decir que no me gustan
los adornos que llevan en la cabeza como parte del ritual de iniciación,
parecen los típicos sombreros de fiesta que usan las mujeres británicas, muy
festivo y femenino para un par de zopilotes dispuestos a matarse.
Entre
toda la sangre y el desorden aun parece haber una armonía y real concentración.
Será la disciplina de la que tanto hablan, yo vería todo rojo y golpearía a
todas partes como si estuviera en un pogo de skinheads en un concierto punk (es
salvajemente interesantísimo, recomiendo verlo). Tengo que admitir que si estoy
convencido del poder disciplinario de este deporte. Tengo un muy querido amigo
de la playa que solía alcoholizarse de chibolo a tal punto que quería romper
todo. Un chico muy bueno pero con ganas de escapar y desfogar una ira tremenda.
Se metía en problemas y peleas siempre hasta que decidió pelear de verdad.
Santo remedio, el chico dejó de lado el trago (hoy en día toma de nuevo pero
responsablemente y sin meterse en problemas)
y comenzó a llevar una vida de admirable responsabilidad.
Coyote es el nombre del gimnasio de mi amigo, bastante menor que yo y ya encontró su
pasión y su negocio. Como dije, digno de admiración. Le va genial y tiene
muchos alumnos y enseña varias disciplinas. El chico es un luchador, literal y
metafóricamente, aunque es de padres ricos, el mismo se ha forjado en ese
ámbito. Con su cambio ha ayudado a cambiar a varios de sus amigos, llevarlos a
una vida mucho más responsable y ordenada (lo que necesito yo).
Todo
esto podrá parecerme un show exótico, lleno de ritos y vestimentas innecesarias
pero no puedo negar lo que he vivido en tercera persona. FUNCIONA, de verdad
que sí. He sido testigo de cambios radicales en el comportamiento de personas.
Se convertirán en máquinas asesinas, pero muy pacíficas y responsables. ¡Quién
lo diría! Si pesara unos kilos más creo que me animaría a practicar algunos de
estos deportes. En este momento, de un solo golpe me llevarían a un respirador
artificial. Por el momento debo de encontrar métodos alternativos para
organizar mi vida tan caótica. Mi furia la desahogaré de la mejor manera
descubierta por el hombre: videojuegos.
¿Habrá videojuegos de Muay Thai? Creo que empezó a gustarme la cosa. ¿Quién no quisiera ser una máquina para matar? ¿Quién no quiere defender a su bella dama del peligro de pirañitas y alimañas que atentan contra su seguridad? Yo también quiero quedar como un machazo y contar con la fuerza de mis ancestros, yo también quiero ser un pulpo asesino.


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